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Música · Octubre 2025

Entre la música y todo aquello que ocurre

Pingüino Rodriguez

Hugo López

20 de octubre de 2025·5 min de lectura
Entre la música y todo aquello que ocurre

En un mundo en el que existen simultáneamente analistas, escritores y entrevistadores como Fer Núñez, Javier Paniagua, Andreas Östberg y Joselo Rangel entre muchos otros, y a nivel internacional Howard Stern, Rick Beato, Ted Gioia y el genio David Byrne, ¿por qué escribir una columna más sobre el mundo de la música?

Principalmente porque me invitaron y porque no encontré razón para rehusarme.

Todo mi instinto activado me decía que sí, que lo hiciera. Sin embargo quiero aprovechar esta primera entrega para clarificar un poco las expectativas y mi intención: No hablaré de la música. La música o se escucha o se hace (se canaliza mejor dicho). De lo que escribiré será del mundo que gira entorno a la música. Del mundo observado por mí, —a veces por otros— pero contado desde mis sesgos y percepciones. Esas que siempre tiene quien observa y cuenta. Escribiré de algunas obras y de sus creadores. De algunas historias detrás de una canción. No pretendo servir como experto, ni siquiera especialista. Mi condición de músico me hace un practicante más de este bendecido arte que da tanto fondo y forma a quienes lo abrazamos incondicionalmente. La música no tiene rumbo, es solo camino. Lo que resulta no es destino, es justo una consecuencia.

Me encantan los crossovers. Me son inevitables. Antes los vivía solo en sueños en donde juntaba todo tipo de elementos en un collage surreal. De un tiempo para acá me ha dejado de dar miedo pegotear esos tan distintos y variados ingredientes en el mundo real. Así que tanto por petición de la Editora, por el propósito de esta honorable revista y porque hoy me es inevitable, como diagrama de Venn haré intersecciones entre la música y todo aquello que se me ocurra: libros, cuadros, películas, comida, lugares, sueños, anécdotas personales, autos, moda y rock and roll. (¿ven? por ejemplo).

Alguna vez me dijo un amigo músico que sus familiares (de quienes él heredo la afición por el bajo) decían que la música comenzó a arruinarse cuando dejó de ser creada por los adultos y ancianos del pueblo. Me señaló deterministicamente cómo la música folclórica (géneros roots) de cualquier región, era tocada por éstos. Y que no fue hasta que se lanzaron figuras juveniles como representantes de la música popular, donde una nueva industria comenzó a combinar producciones discográficas, espectáculos masivos, medios de comunicación, millones de fanáticos y millones de dólares, todo se vino "en picada".

Aún no sé si estoy de acuerdo con él, pero se me hizo un punto de vista muy interesante. Finalmente desde Elvis, Beatles y Brian Wilson, hasta una Natalia Lafourcade, Vicentico y sí, hasta el controvertido Benito Martínez, han dejado en claro su admiración y respeto por todos esos géneros y ritmos que vienen desde la base, desde la raíz. El blues, el jazz, el bossa, el tango, el mariachi, los boleros, la salsa, el reggae, el ska, el folk, el country, las rancheras, el fado, y cientos de géneros más, son los abuelos y bisabuelos de cualquier producto musical que hoy conozcamos o pongamos en nuestros playlists de Spotify.

Seguramente voy a ir y venir entre todos ellos y sus representantes para contar alguna historia y conectar los puntos. Quizá un día hasta revisemos la influencia que tuvieron los cantos gregorianos y la música sacra para cambiar para siempre la historia de la música, ya que sin ellos (y sin toda la influencia que la Colonia, la Iglesia y los imperios Occidentales) hoy la música popular sería como lo es una raga india (y otras tantas expresiones desconocidas) que no tienen partitura, ni discos, ni archivo digital ni nada. Solo se tocan. Se transmiten de maestro a aprendiz. Se expresan frente al fuego, se sienten, y luego se van, pero se quedan dentro de nosotros.

No pretendo aquí que pienses como yo, ni que yo piense como tú. No pretendo veamos lo mismo en un disco o un género musical, ni que valoremos igual una obra. Así que si al final del día, la canción dice para ti: "All right, Pingüino Rodríguez", tu derecho a escuchar lo que te de la rechiflada gana, estará siempre por encima de mi afán por decir esto o aquello.

Es ese derecho el que da título a esta nueva columna, que mensualmente te invito a leer esperando disfrutes al leerla, como yo acabo de comprobar disfruto al escribirla.

Y demos gracias con alegría que no le puse "Un Chinito Pecando" porque es políticamente tendencioso y la verdad no quiero broncas.