Volver a lecturas

Marginalia · Mayo 2026

Tener paciencia

Sobre la paciencia cognitiva y el arte de leer en profundidad

David Salinas

21 de marzo de 2026·5 min de lectura
Tener paciencia

Pocos libros me han dejado tan perdido, desorientado, y en general confundido como El ruido y la furia de Faulkner. El libro empieza con un capítulo narrado por un personaje con una discapacidad intelectual, y te toca tratar de descifrar qué está pasando, dónde está sucediendo la historia, quiénes son estas personas, etcétera. Pero luego avanzas y llega un momento en el que las piezas comienzan a encajar. Al final pude regresar a ese primer capítulo y por fin entender todo, y apreciar no solo lo que estaba pasando en esa parte de la historia, sino además la forma tan brillante en la que está escrito, incluso si la primera vez me pareció indescifrable (eso es parte del punto).

En el campo de estudio de la lectura existe un concepto llamado paciencia cognitiva, que se refiere a nuestra habilidad de atender un texto de forma profunda, extendida, enfocada y con la capacidad de posponer la gratificación. Según la neurocientífica Maryanne Wolf, esta habilidad disminuye cuando estamos acostumbrados a ojear textos cortos en pantalla (como un feed de X, por ejemplo), haciendo que se vuelva más difícil leer textos más largos y/o difíciles.

Nuestro entorno digitalizado y acelerado deteriora nuestra paciencia cognitiva, y además nos empuja a otro modo cognitivo llamado hiperatención, que tiene estas características: cambios rápidos entre actividades y focos de atención, una preferencia por múltiples fuentes de información (como cuando sacas el celular en medio de una película) y una casi nula tolerancia al aburrimiento.

La buena noticia es que esto es algo que se puede practicar y desarrollar. Si te identificas con las características de la hiperatención y quieres desarrollar tu paciencia cognitiva, puedes empezar a leer más en papel.

Practica leer sin interrumpir la lectura con el celular o alguna otra actividad. Lee textos cada vez más largos o tal vez más difíciles, que reten tu capacidad de posponer la gratificación (como para mí fue El ruido y la furia). Dependiendo de dónde te encuentres, puedes empezar leyendo cuentos cortos o colecciones de ensayos y después pasar a novelas más largas. También puedes empezar a aumentar la dificultad leyendo textos académicos sobre temas que te interesan.

Poco a poco puedes ir recuperando tu capacidad de poner atención, de hacer solo una cosa a la vez sin morir en el intento, y también tu tolerancia a sentirse un poco aburrido o frustrado por un tiempo para conseguir mayor satisfacción más adelante. Y como te podrás imaginar, estas habilidades tienen beneficios en muchos otros aspectos de la vida.

lecturaneurocienciaatenciónFaulknerpaciencia cognitiva