Casi todos los días, lo primero que hago al despertar es leer un rato. Agarro mi celular, entro a una aplicación que se llama Feedly, y veo qué artículos nuevos han publicado mis escritores favoritos y las revistas digitales a las que sigo. Dependiendo de la cantidad de tiempo que tenga y qué tan largos sean los textos, esto implica leer entre dos y cinco artículos antes de levantarme a desayunar.
Un día, mientras desayunaba, recordé con algo de culpa el libro que había dejado abandonado esa semana. Leí una tercera parte del libro en un par de días y luego dejé de leerlo. Traté de recordar los personajes, la historia y todo lo que había leído esos días para averiguar si tendría que volver a empezar. Aunque no recordaba los nombres de algunos personajes, recordaba quiénes eran y qué habían hecho en la historia, recordaba situaciones específicas y detalles que seguramente serían importantes al continuar con la historia. Después de eso traté de recordar los artículos que había leído unas horas antes y batallé más para recordar.
Ese día había leído más de lo normal, porque había estado depurando mi lista de artículos marcados para "leer después". Leí probablemente unos diez, borré algunos que me habían dejado de interesar y reacomodé algunos otros. Pero una hora más tarde solo recordaba una o dos de las cosas que había leído.
Esto me pasa mucho cuando leo textos cortos, especialmente en el celular o en la computadora, y especialmente cuando tengo muchas cosas que quiero leer al mismo tiempo. En el momento lo disfruto pero al final ya no supe ni qué leí. Con los libros, en cambio, me es mucho más fácil concentrarme en lo que estoy leyendo y no pensar en lo que podría estar leyendo en lugar de eso, o las otras cosas pendientes que podría hacer.
Tal vez la diferencia sea la cantidad de tiempo que requiere un texto corto y uno largo, tal vez sea el hecho de que con textos más cortos suelo leer varios uno tras otro, tal vez sea por leer en el celular. Lo que sí es seguro es que no todas las lecturas son igual de pegajosas, algunas se quedan y otras desaparecen de mi mente tan pronto como llegaron.


