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Marginalia · Octubre 2026

¿Para qué sirve leer?

David Salinas

9 de octubre de 2026·5 min de lectura
¿Para qué sirve leer?

Cuando pensamos en libros y en leer, ¿en qué pensamos? Para muchos los libros son sinónimo de conocimiento, de sabiduría y de aprendizaje. Para otros puede ser simple entretenimiento, aunque cada vez más, un entretenimiento que requiere una atención sostenida que no cualquiera tiene la capacidad de dar.

Dependiendo de la postura política de la persona a la que le preguntes, la literatura puede ser una manera de aprender sobre la buena moral y la belleza, o puede ser principalmente una forma de generar empatía con personas diferentes. Algunos podrían insistir en la importancia de leer clásicos, mientras otros podrán criticar la falta de diversidad en los libros que se publicaban antes antes de los avances en los derechos de ciertos grupos.

En todas estas visiones la lectura sirve para algo. Más allá de la experiencia de lectura, hay una propuesta implícita de que lo que lees te va a trasformar de alguna manera. Por alguna razón o por la otra, el mensaje es que leer te va a convertir en una mejor persona. Tal vez cada quién esté pensando en un tipo de libro diferente, y tal vez estén pensando en razones diferentes por la que lo hacen, pero el punto que tienen en común es que una persona que lee es una persona que se convierte en mejor ciudadana.

Este tipo de estatus es casi exclusivo de los libros. Aunque existe también variedad en la forma y contenido de otros medios de comunicación, es menos común escuchar a personas insistir en la importancia de disfrutar del cine o de la radio, mucho menos de la televisión o las redes sociales. Incluso cuando existen libros superficiales y programas de televisión profundos, el formato del libro cambia totalmente como se percibe de entrada.

Incluso cuando ya se habla de libros, es más común escuchar a alguien decir que solo lee no-ficción que escuchar a alguien que diga que el único tipo de cine que ve es documental. Algunas personas identifican el valor de la lectura únicamente cuando refleja algo real en el mundo y no cuando es una obra de ficción. Este tipo de posturas muchas veces vienen acompañadas de un filtro de utilidad. Es decir, si no sirve para algo, no vale la pena. De ahí surgen las propuestas de la moral y de la empatía, pero también puede cuestionarse el filtro de la utilidad en sí misma. Ahí podemos regresar al valor de la lectura superflua, ociosa, que es valiosa simplemente porque la disfrutamos.

Dice Nuccio Ordine en el libro La utilidad de lo inútil: “Entre tantas incertidumbres, con todo, una cosa es cierta: si dejamos morir lo gratuito, si renunciamos a la fuerza generadora de lo inútil, si escuchamos únicamente el mortífero canto de sirenas que nos impele a perseguir el beneficio, sólo seremos capaces de producir una colectividad enferma y sin memoria que, extraviada, acabará por perder el sentido de sí misma y de la vida.”